ACAD, reflexiones sobre el presente y el futuro

ACAD, reflexiones sobre el presente y el futuro

Durante los pasados días 19 y 20 de octubre, se celebró en León la 41ª Reunión Anual de la ACAD. Desde hace muchos años, cada vez que acudo a esta reunión reflexiono sobre su existencia, su oportunidad y su futuro. Me pregunto cómo persiste a lo largo de los años y más ahora con los problemas de financiación que afectan a toda nuestra formación continuada tanto a nivel individual como colectivo.

La ACAD es una asociación atípica, supraautonómica que pervive año tras año a pesar de las diferentes reuniones y actividades de toda o de parte de la especialidad que se suceden a lo largo del año.

Si analizamos únicamente la realidad en cuanto a la salud de la ACAD a través del resultado de su reunión anual, tras la reunión de León podríamos opinar y coincidiríamos con muchos otros miembros de nuestra sociedad, en que su Salud es muy buena. Casi doscientos inscritos, más de cien comunicaciones, muchísimos médicos jóvenes, la sala llena en todas las mesas, debate, mucho debate y suficiente apoyo comercial para financiar la reunión. Sin embargo, quiero subrayar que, aunque la participación ha sido importante, ésta ha sido irregular, si se analizan los diferentes centros que han participado, y esta irregularidad he constatado que es distinta cada año.

Para el éxito de la reunión anual de la ACAD es crítico que el programa sea atractivo para los potenciales asistentes, por lo que debe ser el fruto de una exquisita meditación. No sólo debe ser un programa con un ambicioso nivel científico, sino que tiene que conectar además con la audiencia potencial, por lo que la reflexión previa acerca de lo que más interesa a esos potenciales asistentes es fundamental. En este sentido, los programas con intención formativa y de aplicación práctica inmediata siempre han sido muy bien aceptados. Otra característica importante para su éxito es que sea equilibrado, representando a toda la especialidad, algo también muy importante a la hora de hacerlo interesante para ser financiado por la industria. Muy interesante es también que la sede sea atractiva desde todos los puntos de vista y bien comunicada por lo que su promoción tendrá un espacio reseñable en el éxito posterior.

Pero, aunque la reunión anual de la ACAD es la actividad más importante de la asociación a lo largo del año, si se aspira a que esta asociación perdure en el tiempo es necesario dotarla de contenido con objetivos, funciones, canales de comunicación con los socios y las instituciones sanitarias y planificación de sus actividades.

Si somos capaces de extraer los valores añadidos que a día de hoy aporta la ACAD, y los consolidamos, podremos tener un camino de futuro para la asociación. Desde mi punto de vista, esos valores añadidos son fundamentalmente tres: el primero es una visión integral de la especialidad sin renunciar en ningún momento al desarrollo cualificado de sus diferentes áreas; necesitamos una base sólida en nuestra especialidad, con especialistas en Aparato Digestivo competentes de forma transversal a lo largo de la misma que convivan y trabajen codo a codo con aquéllos que realizan tareas más específicas. El segundo valor añadido es la vocación formativa de la asociación, algo que vemos como muy atractivo para los asistentes año tras año en la reunión anual. El tercero es fomentar la participación de los más jóvenes, especialistas ya o especialistas aún en formación. El empuje, la frescura y la visión del mundo de los más jóvenes es crítico para no quedarnos anclados en otro tiempo, en otro mundo y en otra Medicina.

Este año, en el programa de la reunión anual incluimos algunos objetivos:

- Actualizar nuestros conocimientos en la especialidad.

- Fortalecer nuestras relaciones personales y profesionales en el ámbito de la ACAD.

- Potenciar los grupos de trabajo ya existentes dentro de la ACAD y establecer otros nuevos en temas de interés común.

- Incorporar a Enfermería en nuestro desarrollo científico.

Poner objetivos en el programa ha buscado consolidar objetivos institucionales de la ACAD a la vez que abrir vías nuevas para el trabajo en equipo, indispensable para estar alineados con el horizonte, tanto sanitario como social, que tenemos por delante. Saber entenderlo así supondrá nuestra pervivencia o desaparición. Personalmente este año, como el año pasado y otros anteriores, me he sentido muy orgulloso de la ACAD y de sus socios, de su energía y de su ilusión. Que estas palabras nos sirvan a todos para reflexionar mirando al futuro.

Luchemos por ello, que sin duda merece la pena.